.

Tu muerte ha dejado una huella imborrable en nuestras vidas

Tu muerte ha dejado una huella imborrable en nuestras vidas y un gran aprendizaje en nosotros…

Tu muerte ha dejado una huella imborrable en nuestras vidas

Hoy tengo ante mi un desafío, llevo varios días dándole vueltas a este post, las palabras salen cuando me acuesto y cuando me pongo frente al ordenador me cuesta como si me quedara en blanco, bloqueada y sin saber cómo empezar…

Tu ausencia aún me duele, y más aun en algunos momentos cuando hablo y pienso en ti, porque es todo muy reciente todavía, necesito más tiempo, te echo mucho de menos.

No voy a ver brillar más tus ojos, ni compartir tus maravillosas recetas de cocina, ni dormir la siesta contigo y con el trasto, no voy a oiros más pelearos que si tu me has hecho, que si me has dicho, no voy a oirte pronunciar mi nombre…

Son muchas las cosas que no voy a poder hacer más contigo…

Pero sin saberlo, tu muerte ha dejado una huella muy grande, una huella imborrable en nosotros y en nuestras vidas para siempre. Por tu personalidad, por tu fortaleza, por ser como eras, con tu genio, con tu dulzura y con tu gran corazón.

Y así eras tu, una mujer fuerte y luchadora. La vida se encargó de ello y te hizo lidiar con duros momentos desde bien joven, aunque eso ha sido algo que te ha hecho ser diferente, una mujer adelantada a tu época, a tu entorno y de eso me has empapado, de tu sabiduría, de tu amor, de tu organización, de tus manías…, de ti y de tu grandeza como madre, como amiga, como abuela, como compañera de viaje en esta vida que hemos vivido juntas.

Quiero darte las gracias porque nos has regalado 10 meses más de lo que esperábamos, porque nos has demostrado día tras días tu fortaleza, tu lucha, tu vitalidad, tus ganas de vivir, tus ganas de querernos y de darnos lo mejor de ti siempre, incluso en los días más difíciles…

Por mucho que he querido pensar o imaginar este tiempo atrás como reaccionaría ante tu muerte, por mucho que quisiera hacerme a la idea de que cada día era un día más y a la vez un día menos contigo, a pesar de que era un duelo anticipado, a pesar de que sabía que tu llama se apagaba poco a poco, a pesar de todo ello, sabía que cuando ese día llegara sería uno de los más difíciles de mi vida.

Eras uno de mis pilares, un modelo a seguir en mi vida y sin duda una gran madre y sin ti no será igual.

Hay quien dice la vida sigue si, pero para mi se detuvo el reloj y sin duda dejé que así fuera sin forzar nada que no sintiera y sintiendo todo lo que vivía.

Han sido muchas las vivencias juntas, desde la primera vez que me cogiste en brazos, toda mi vida has estado conmigo, en los buenos y no tan buenos momentos hasta el final de tus días.

Si miro atrás, tu siempre has estado presente en mi vida y eso hace que hayan muchos recuerdos, muchas palabras, muchos momentos únicos que siempre serán nuestros, sucesos cotidianos que me recuerdan a ti ahora más que nunca.

Es curioso, pero no siento un vacío ante tu muerte, sino una huella, una huella imborrable formada por cada palabra, cada caricia, cada beso, cada abrazo y cada vivencia juntas.

Siento que nuestra tribu se ha roto porque faltas tu, pero se que siempre estarás en mi recuerdo y en mi corazón, en cada gesto de mi vida porque es así como lo siento.

Tu nunca quisiste luto ni flores, decías que todo en vida y sin duda así lo creo y así se hizo, respetando siempre tus decisiones y tu voluntad en todo momento.

Es muy reconfortante sentir que has estado, aunque a veces sepa a poco. Sentir que has hecho o dicho todo lo que necesitabas a una persona querida mientras compartías su vida, sin esperar al final, sino viviendo, disfrutando y aprendiendo de la vida juntas…

La mayor felicidad que nos queda es que te fuiste feliz, llena de amor, sin dolor y eso era lo más importante, que tu no sufrieras y tuvieras un final dulce y sin dolor.

Se que este dolor que siento pasará, que es una herida que tiene que sanar y que gracias a los duelos transitados el camino es más sencillo de recorrer aunque a veces sea oscuro y en soledad.

Gracias a las personas que nos han acompañado durante el proceso y en la despedida, gracias a las personas que de forma física y online me han dado fuerza y me han hecho sonreir en algunos momentos críticos cuando las fuerzas se agotaban. Afortunadamente o desgraciadamente es en estas situaciones cuando te das cuenta de quien está a lu lado, así que a que a todas esas personas gracias.

Ahora solo queda seguir transitando tu duelo y seguir recordándote cada día, por ello te llevo muy cerca de mi, pero eso lo dejo para otro día…

Tu muerte ha dejado una huella imborrable en nuestras vidas

Stillbirth bebés que nunca pudieron ser fotografiados

Stillbirth es un proyecto fotográfico dedicado a los bebés que nunca pudieron ser fotografiados (y a sus familias).

Stillbirth bebés que nunca pudieron ser fotografiados

Detrás de este maravilloso proyecto encontramos a una gran mujer: Norma Grau, fotógrafa profesional y licenciada en psicología. Desde 2010 acompaña a familias en duelo por la muerte de su bebé.

La mayoría de estas familias no tienen ninguna imagen de su bebé, y apenas unos pocos recuerdos materiales que nunca estrenaron. A veces, el entorno les niega el derecho a llorar a su hijo, ya que nadie le llegó a conocer, y no existen “memorias” de este niño. Pero sus padres necesitan llorarle y recordarle igual que nos pasa a nosotros cuando muere un ser querido.

Mediante estas fotografías, donde aparecen los objetos del bebé, las familias consiguen una imagen que representa a su hijo. Y gracias a estas fotografías pueden mostrar a su bebé al mundo. “Somos padres huérfanos, mis hijos han existido”

Este proyecto retrata a estas familias y a sus niños, les da una identidad y les llama por su nombre, algo que es muy valioso para unos padres que han perdido a su bebé.

Stillbirth es la palabra inglesa para referirse a los bebés que nacieron muertos o murieron al poco tiempo de nacer. En español no existe una palabra para ello. El significado literal de la palabra “Stillbirth” es “nacido quieto, nacido en silencio”. Además, la palabra “still” significa “aún, todavía” y “birth” significa “nacimiento”. Nacieron en silencio, pero aún así: nacieron.

Se Buscan familias en GIRONA, MURCIA & OVIEDO 💜

Gracias a los donativos recibidos, este año Norma va a tener la oportunidad de viajar a algunas ciudades españolas para fotografiar a las familias interesadas, para mi personalmente sería un enorme orgullo poder conocerla en persona y poder ser parte de este proyecto.

Estas son las ciudades confirmadas por ahora:
GIRONA
MADRID (completo)
ZARAGOZA (completo)
VALENCIA (completo)
MURCIA
SEVILLA
JEREZ (completo)
OVIEDO

La participación es totalmente gratuita.

Si estáis interesados en el proyecto podéis escribir directamente a Norma Grau al email stillbirth@normagrau.com para + información.

También podéis encontrarla en: Stillbirth y en: Facebook

*Si sois de otras ciudades y os interesa participar, escribid a Norma y ella se pondrá en contacto con vosotros. MUCHAS GRACIAS!!

 

Vida y muerte comparadas con una vela

Vida y muerte comparadas con una vela. Buscas una vela que sea bonita, que tenga un olor que te guste y la pones en un lugar especial en tu casa.

Vida y muerte comparadas con una vela

Por: Cris

Enciendes tu preciosa vela que huele de maravilla y la dejas encendida, poco a poco la llama va consumiendo la mecha, la cera y con ella se lleva por delante esa vela tan bonita que tú estás obervando.

Hay momentos en los que la llama crece y crece y parece que la va a devorar. Otras, sin embargo, se hace tan pequeña que parece que se va a apagar y que le va a dar una tregua a la vela que tenemos ante nuestros ojos. Una vela que no podemos tocar, solo podemos cuidarla y vigilar su curso sin poder hacer nada más que ser un mero espectador…

Eso es lo que produce frustración, rabia, dolor, impotencia, de no poder hacer nada más que ESTAR. Estar y ver cómo se consume la vela igual que se consume un cuerpo ante la muerte.

Te sientes atada de pies y manos ante una persona, un paciente, ante un ser querido…

Ves como su vida se consume poco a poco sin poder hacer nada, como la vela que observabas, la vela que con tanto cariño y esmero elegiste…

A veces ante la persona más importante de tu vida, ves día a día como se apaga sin poder hacer nada, solo ESTAR y ACOMPAÑAR.

Acompañar a la persona y a la familia, hacerles el camino de la despedida más agradable, validar sus sentimientos, ayudarles a entender lo que ocurre, a exteriorizar su dolor, ayudarles a transitar el duelo desde el lugar que les toca vivir a cada uno de ellos en ese momento.

Como familiar puedes dedicar ese tiempo de forma activa a hacer y decir todo aquello que sientes y no has sido capaz de decir todavía y no sentirte malen un futuro por lo que nunca llegaste a hacer en vida… Darle todos los abrazos que nunca le diste, decirle los te quiero que olvidamos en el día a día, dar ese paseo especial que tanto le gustaba aunque sea en su imaginación recordando anécdotas… Hacer que esa persona se sienta única, cuidada, atendida y acompañada.

Poder tener recuerdos, momentos compartidos cuando ya no esté, cuando esa persona ya no sea quien tú conociste tiempo atrás porque la muerte la está consumiendo y ni su mirada ni su cuerpo son los que eran…

Creemos o evitamos decir lo que ocurre y hablar de la muerte para que no sufran, pero ellos ya saben lo que ocurre. Saben que van a emprender un viaje, a veces están preparados y otras necesitan algún tiempo más para hacer algo pendiente, una visita de última hora, una conversación, una despedida…

Pero a veces topas con profesionales para los que solo eres un número, nada más, no hay sentimientos, no hay empatía, no hay respeto, no hay acompañamiento para la persona que va a morir y tampoco para la familia, a pesar de saber lo que ocurre. A pesar de transitar su duelo, ven como quien debe apoyarlos o facilitar cuidados asistenciales no lo hacen, se sienten solos y lo único que se puede hacer es poner una reclamación tras otra. Pero la vida mientras se consume, como lo hace la vela y ese profesional sigue sin atender al paciente con respeto, con empatía y sin cumplir el juramento hipocrático que hizo en su día y que es un juramento público que hacen las personas que se gradúan en medicina y que a continuación comparto uno de los varios que existen:

Versión del Juramento Hipocrático de Louis Lasagna

Una versión del juramento muy utilizada actualmente, sobre todo en países anglosajones, es la versión redactada en 1964 por el Doctor Louis Lasagna, Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Tufts. El texto, en su traducción al castellano, dice así:

Prometo cumplir, en la medida de mis capacidades y de mi juicio, este pacto.

Respetaré los logros científicos que con tanto esfuerzo han conseguido los médicos sobre cuyos pasos camino, y compartiré gustoso ese conocimiento con aquellos que vengan detrás.

Aplicaré todas las medidas necesarias para el beneficio del enfermo, buscando el equilibrio entre las trampas del sobretratamiento y del nihilismo terapéutico.

Recordaré que la medicina no sólo es ciencia, sino también arte, y que la calidez humana, la compasión y la comprensión pueden ser más valiosas que el bisturí del cirujano o el medicamento del químico.

No me avergonzaré de decir «no lo sé», ni dudaré en consultar a mis colegas de profesión cuando sean necesarias las habilidades de otro para la recuperación del paciente.

Respetaré la privacidad de mis pacientes, pues no me confían sus problemas para que yo los desvele. Debo tener especial cuidado en los asuntos sobre la vida y la muerte. Si tengo la oportunidad de salvar una vida, me sentiré agradecido. Pero es también posible que esté en mi mano asistir a una vida que termina; debo enfrentarme a esta enorme responsabilidad con gran humildad y conciencia de mi propia fragilidad. Por encima de todo, no debo jugar a ser Dios.

Recordaré que no trato una gráfica de fiebre o un crecimiento canceroso, sino a un ser humano enfermo cuya enfermedad puede afectar a su familia y a su estabilidad económica. Si voy a cuidar de manera adecuada a los enfermos, mi responsabilidad incluye estos problemas relacionados.

Intentaré prevenir la enfermedad siempre que pueda, pues la prevención es preferible a la curación.

Recordaré que soy un miembro de la sociedad con obligaciones especiales hacia mis congéneres, los sanos de cuerpo y mente así como los enfermos.

Si no violo este juramento, pueda yo disfrutar de la vida y del arte, ser respetado mientras viva y recordado con afecto después. Actúe yo siempre para conservar las mejores tradiciones de mi profesión, y ojalá pueda experimentar la dicha de curar a aquellos que busquen mi ayuda.

 

Mientras esa vela se consume, igual que se consume la vida, lo que esperas es encontrar apoyo, empatía, sinceridad, en quiénes saben medicina o deberían saber que la medicina no sólo es ciencia, sino también arte, y que la calidez humana, la compasión y la comprensión pueden ser más valiosas que el bisturí del cirujano o el medicamento del químico.

Tu solo eres un mero espectador, un cuidador las 24 horas del día, los 365 días del año, en los cuales sufres, te desgastas emocionalmente, físicamente, anímicamente. Puede que la enfermedad te obligue a hacer un máster, porque cuando necesitas esa atención no la tengas, pero si tengas a una persona que depende de ti o más bien su vida y con ella una gran responsabilidad ética y moral comocuidador, como familiar, como padre, como madre, como hijo, como hermano…, hacia otro ser humano que te necesita.

Pero no tienes que preocuparte por nada, todo es normal y no se puede hacer nada más cuando una persona se va a morir y mi pregunta es: ¿qué hay que hacer, dejar que esa persona se muera sola como un perro, sin la atención y los cuidados pertinentes? O bien ¿proporcionarle todos esos cuidados y atenciones hasta que su vida se consuma como se consume la vela?…

¿Quien se encarga de esos cuidados? ¿Los médicos o los cuidadores? Hay muchos profesionales maravillosos que hacen una labor excelente pero hay otros que no se pueden llamar profesionales y que simplemente se dedican a ocupar un espacio sin cumplir su función y desgraciadamente es así.

Tener una buena calidad de vida incluso cuando estás agonizando también es importante y eso no lo hacen solamente los cuidados médicos, sino la familia, la persona que cuida al enfermo 24 horas al día y 365 días a la semana. El cariño, la empatía, las miradas, el respeto, el no sentir desprecio, la dulzura en el trato aún cuando tienes que repetir lo mismo 50 veces y eso te duele cuando te toca de cerca. Es un trabajo multidisciplinar, en equipo, en el que la familia cuenta o al menos así debería ser aunque en muchos casos no lo es.

Cuando ves que no se cumple nada de lo que te dicen, cuando las palabras se las lleva el viento y no hay actos o hechos que demuestren que un mal día todos lo podemos tener, pero no todos los días con la misma persona. Trabajamos con personas no con cajas…

Cada día cuando te levantes y vayas a tu trabajo piensa: ¿Te gustaría ese trato para ti?

Piensa en la vela, cada uno tiene la suya propia en el momento oportuno y cada uno decide cómo actuar…

 

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

This site is protected by WP-CopyRightPro